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La transmisión es una cadena…,
la luz que se enciende en la mente al comprender
y en los corazones al sentir, es infinita.
Educar es ayudar al niño a revelar los potenciales con los que fue dotado. Cuando educamos no sólo transmitimos conocimientos. Cuando educamos somos el conocimiento a través del ejemplo, de las vivencias y debemos buscar la manera de llegar a cada niño y niña. Como lo dijo el Rey Salomón: “Janoj la naar al pi darko”, (“Educa al niño según su camino”), es decir, brindarles luz e iluminarnos con la de ellos, respetando su singularidad y transitando el camino de la Torá.
Sensible tarea la de educar, gran responsabilidad; pero más grande aún es la satisfacción que produce ese camino. Nuestra tarea como educadores está inspirada y guiada por las sendas del jasidut y encontramos entre sus enseñanzas cuatro conceptos claves para alimentar las semillas del cambio y la transformación en términos de educación y transmisión de nuestros valores. Estos pilares son la emuná, pues creemos que podemos hacerlo; ratzón, tenemos que hacerlo con ganas y empeño; avodá, poniendo en práctica un programa de trabajo y perseverancia y por supuesto con oneg, alegría y placer en el proceso y al disfrutar de los logros.
Todos, de algún modo u otro somos educadores, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente… por eso cada mañana, en las plegarias matutinas, pedimos a Di-s sabiduría para escuchar, estudiar y enseñar, cuidar, realizar y cumplir Su voluntad con inspiración y amor.
El Proyecto Educativo del Centro Menahem M. Tabacinic – Colegio Wolfsohn tiene como fundamento poder brindarle a nuestra comunidad una Escuela en la que vayan de la mano la excelencia académica y la trasmisión de los valores que hacen a nuestro “ser judío”, con una mirada optimista y con la esperanza renacida, brindándoles a nuestros alumnos la posibilidad de vivir y hacer una ESCUELA GRANDE.